Din Matamoro
Matamoro
  • Exposición en La Caja China
  • Autor : Din Matamoro
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Otras Obras

Din Matamoro

Los cuadros de esta muestra reivindican tiempo. La mirada precipitada no se hará cargo de ellos. Es preciso demorarse. Si así se hace, si se dejan reposar los ojos ante cualquiera de estas obras de Din Matamoro (Vigo, Pontevedra, 1958), pronto se advertirá que de la mancha de color, aparentemente uniforme, captada en primera instancia, brotan, casi como nubes, colores que antes parecían ocultos: verdes suaves, amarillos sutiles, violetas insospechados. .

Sin duda hay en estas piezas sabiduría pictórica. Lo veremos, pero ese saber está unido estrechamente a una especial sensibilidad que desgraciadamente está perdiendo nuestra cultura. Cada día nos rodean, si no nos asaltan, cientos de imágenes. Todas buscan lo mismo: el mayor impacto en el menor tiempo. Productividad manda. Se advierte con claridad en los medios de comunicación: la imagen es tanto más valiosa cuanto menos esfuerzo exige captarla. Pero la apuesta por la trivialidad no está sólo en los media: el turismo acelera los tiempos de visita a las ciudades y la foto digital invita compulsivamente a capturar imágenes en vez de, sencillamente, mirar. Din Matamoro se propone recuperar el tiempo de la sensación. No es un tiempo fácil: en él nos sentimos invadidos por algo exterior, grato, sí, pero inquietante porque, al no rendirse a la palabra, resulta enigmático. Puede que por eso haga pensar: la fuerza de un color, al ser sencilla y a la vez resistente a toda retórica, nos recuerda que somos sistema nervioso, carne inteligente.

Los cuadros de Din Matamoro porque muestran el sutil trasfondo de la pintura. Con frecuencia miramos un cuadro sin ver otra cosa que las figuras allí representadas, sin hacer caso de la advertencia de Maurice Denis: "Un cuadro -decía-, antes que un caballo de guerra, una mujer desnuda o una anécdota cualquiera, es esencialmente una superficie plana cubierta con colores dispuestos de una cierta manera". La misma brillantez de las figuras, tan admiradas, es posible porque el pintor depositó en el lienzo, aún en blanco, suaves pigmentos, cuidadas manchas que prestan relieve final a las figuras. Esa materia humilde pero eficaz es la que presentan al desnudo las obras de este autor que invita así a contemplar la cara oculta de la pintura, haciéndola visible.

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2014 La Caja China. by APS