Pepe Soto José Soto retoma su carrera y traslada sus abstracciones a grandes formatos.
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  • Exposición en La Caja China
  • AutorPepe Soto

Otras Obras

Un pintor mental en activo

A pesar de que la obra de José Soto es muy reconocida y forma parte de la generación de artistas que creó escuela en la Sevilla de los 60 y 70, su trayectoria tiene algo de enigmática.

En el año 75 dejó de pintar por distintos motivos y no ha sido hasta esta pasada primavera cuando el pintor ha vuelto a la actividad artística. La excusa: una retrospectiva, que finalmente fue más que eso porque incluyó cinco nuevos trabajos del creador sevillano, que acogían las salas del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC) hasta hace una semana.

En Campos de Color, se reencontraba con el trabajo que dejó varado más de treinta años atrás y suponía, además de la realización de un sueño al poder trabajar en obras de gran formato, un despertar del artista que ha continuado trabajando para crear las 16 piezas nuevas que pueden verse desde el pasado miércoles en la galería La Caja China.

En realidad Soto jamás había estado callado. De alguna u otra forma este pintor sevillano siempre ha estado vinculado con el mundo del arte, bien dando clase de dibujo y pintura o bien como comisario de muchas de las exposiciones que han tenido lugar en la ciudad durante estos años. En las obras pintadas para La Caja China, y pensadas para sus espacios -entre las que incluye alguna de las mayores dimensiones nunca realizada-, lleva a cabo nuevas exploraciones.

Destacan de esta nueva producción dos series, una de siete cuadros y otra de dos, de mayores dimensiones, que muestran una misma "forma" o un mismo "dibujo", en las que el artista únicamente modifica el color. Una gama cromática que en el caso de Soto es especialmente singular pues no es un pintor que emplee colores, sino que crea cada uno de los tonos que utiliza, de modo que el resultado de lo que en un principio podría suponer una repetición, termina consiguiendo que las siete piezas que componen la serie Pequeño espacio angular, realizados en acrílicos sobre lienzo de 65×50 cm, sean trabajos distintos y con entidad y sentido propios

Las piezas que el sevillano trae a la galería del barrio del Arenal son un juego de variaciones que surgen del tema principal que marca la obra de este rejuvenecido artista: una división proporcionada de la superficie en dos zonas de color, surcadas en la frontera entre ambas por líneas de color que dinamizan las formas y alteran los colores. En ¿Quién teme al rojo, amarillo y azul? Soto realiza cambios en el formato, tanto de dimensiones como de posición; en la forma de las líneas que dividen los campos de color de cada obra, según las líneas sean rectas, horizontales y paralelas, o bien paralelas, pero quebradas; y haciendo mutaciones cromáticas sutiles pero relevantes.

En sus cuadros importa, igualmente, la textura. Soto en esto tampoco es un pintor al uso, pues sus cuadros presentan una piel vellosa, aterciopelada. Gracias a la singular técnica que emplea en su creación no son colores lisos, planos… Esta superficie se ve únicamente traspasada por esas estrechas líneas y franjas que activan geométricamente el cuadro. Así, las indagaciones cromáticas junto con las repeticiones y simetrías vuelven a ser las claves de estos nuevos campos de color con los que José Soto retoma por completo su actividad pictórica tras décadas de ausencia.

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2014 La Caja China. by APS